Debemos reconvertir todo lo que nos han enseñado: Planta un hijo, tén un árbol, lee un pinche libro...

viernes, 2 de septiembre de 2011

La selva mexicana

En la selva mexicana existe un orden que se supone salvaguarda el buen funcionamiento de la misma. La sociedad dentro de la selva constituye un estado monárquico en donde todos cumplen, o más bien mantienen, a un “rey”. El rey es el león, y este último no significa otra cosa que un simple y patético parásito que vive (¡y vaya que vive bien!) de la ignorancia y el miedo de todos sus súbditos que se lo permiten. Él los mantiene tranquilos con cuentos  místicos acerca de su postulación y del porqué él se encuentra en ese lugar, y no todos los demás. Pongámosle como nombre, “Presidente”.

Un ente llamado “Dios” ó mejor dicho, “cadena alimenticia”;  o mejor dicho, “voto útil”; o mejor dicho, “manipulación”… es el concepto que lo sustenta en su cargo viviendo ostentosamente y supuestamente a la cabeza de la misma para salvaguardar el bien, y eso sí, ni dudarlo, en la total y completa güevonez absoluta.

Debajo del rey, en la escala jerárquica, se encuentran otro tipo de “villanos”, por así decirlo, que comparten la misma especie y beneficios, claro está. Estos segundos se llaman leopardos y chitas; felinos en general pa’ que me entiendan. Carnívoros todos ellos y con ansias de comer y manipular al reino, a la sociedad en donde se desarrollan y así mismo se desenvuelven pegándose mordidas unos a otros, pero sin hacerse el mínimo de los daños. Pongámosle como nombre a estos segundos, el de “Senadores”.

Después, sigue otra especie similar, y digo similar, porque son los que con la misma vileza ostentan casi la misma situación jerárquica a la que les vengo platicando. Estos terceros son en realidad carroñeros; entes malignos, arribistas, animalejos que disfrutan del despojo como premio a su sumisión y apoyo hacia los dos primeros mencionados. Son como los buitres y las hienas, seres ventajosos. Supongamos que como nombre, llevan el de “diputados”.

Debajo de todos ellos coexiste un desparpajo absoluto llamado “pueblo”: changos, primates, reses de todos tamaños y sabores, carne de cañón haciendo ruido, escándalo y que a fin de cuentas  se tragan toda mentira concebida y por concebir.

Los primates hacen barullo, las reses, de todo tipo; seres gregarios a todas luces, se disgregan, se quejan, pero nunca llevan a cabo la promesa misma por “dejar de seguir siendo” lo que evidentemente son: adminículos, herramientas necesarias y obsoletas de intercambio, de manipulación y más manipulación para seguir manteniendo, para seguir sustentando en su lugar a sus verdugos. Con todas y cada una de sus concesiones…

Todos los cuentos deberían de preservar un final feliz; éste no. Pero tampoco debemos suponer que no existen o pueden existir los puntos intermedios. Desarrollémoslo en este momento: ¿Qué se nos escapa de todo ese reino? Sabemos de antemano el sonido que emite un chango, ¿no? Sabemos de antemano el sonido que emite toda esa fauna gregaria, buena para nada y parecida a las reses, ¿no?

¿Alguien sabe qué sonido emite una Jirafa?

Las Jirafas viven, son libres, se les tiene miedo. En pocas ocasiones se convierten en presa fácil de un depredador oportunista que vive en la misma selva. Ellas, “alti-altas”, nos miran desde arriba, guardan silencio, no dicen nada, nos observan y callan. Desde ese punto álgido, se dan a respetar en silencio. Digamos que son las intelectuales del reino, de la sociedad, de la selva.

Son como un escritor, son como un pobre diablo trabajando el intelecto en silencio y sin cesar diciendo mucho mediante sus letras. En realidad, son seres incomprendidos.

Y no me hagan mucho caso, las Jirafas, tal vez, también sean “raras”, “locas”, “marihuanas”, “borrachas”, “enemigas”, “rechazadas”, “rojas”, “comunistas”, "contrarias"; o tal vez, en el mejor o peor de los casos, solo una especie en peligro de expandirse y expandir la razón de los demás seres subordinados. 

El rey de la selva y su comitiva de crapulentos seres que lo siguen, las detestan; porque aquí, en la selva mexicana, está prohibido pensar…

FIN 

(Dedicado a todos los periodistas asesinados en esta pesadilla llamada "sexenio calderonista").

viernes, 19 de agosto de 2011

La secesión de la soberbia

Deberíamos de discordiar a la discordia, de segregar a la soberbia, de mandarla diréctamente a una secesión sempiterna... -Es lo que piensa Jenny cada que cruza "la frontera" para enriquecerse y también, porqué no, para terminar de seguir enriqueciendo a los de por si ya enriquecidos vecinos "del norte" y con su sola presencia.- Ella ostenta los recursos "necesarios" para hacerlo sin ningún problema, y por antonomasia, erige su libre derecho de llevarlo a cabo sin necesidad de trámites a todas luces vergonzosos e indiscriminatorios que se le imponen a otros. Ella posee la "doble nacionalidad". 

Si nos detuviéramos a pensar por un momento acerca de la insultante nimiedad e insignificancia de lo que representamos como planeta, (no digamos como seres humanos) dentro de este vasto Universo, terminaríamos por comprender que la soberbia de algunos por sentirse dueños de algo, es igual de ridícula y sin necesidad de hacer la mínima de las comparaciones. No existirían las "fronteras"... -Espeta hacia sus adentros-

Jenny es una persona de acciones simples, buenas y eso la lleva a pensar que no necesita de credo alguno. En realidad va por el camino correcto y sin saberlo, actúa como todos deberíamos de hacerlo. Lo desconoce, pero en el fondo de su ser se siente segura de creer sin temor a equivocarse, que las buenas acciones equivalen a una oración sin palabras que escapa y a la vez contiene, todas las filosofías, todas las ideologías, todas las religiones.

Jenny, como todos nosotros, no descansa en buscar ese complemento que nos hace falta para terminar de llenar el hueco con el que nacemos, con el que llegamos a este mundo. Ella no lo sabe, ¿quién lo sabe?

Y así mismo, sin saberlo, se conduce al más puro estilo de Los amorosos de Jaime Sabines:

"Los amorosos callan.
El amor es el silencio más fino,
el más tembloroso, el más insoportable.
Los amorosos buscan,
los amorosos son los que abandonan,
son los que cambian, los que olvidan.

Su corazón les dice que nunca han de encontrar,
no encuentran, buscan.
Los amorosos andan como locos
porque están solos, solos, solos,
entregándose, dándose a cada rato,
llorando porque no salvan al amor.

Les preocupa el amor. Los amorosos
viven al día, no pueden hacer más, no saben.
Siempre se están yendo,
siempre, hacia alguna parte.
Esperan,
no esperan nada, pero esperan.

Saben que nunca han de encontrar.
El amor es la prórroga perpetua,
siempre el paso siguiente, el otro, el otro.
Los amorosos son los insaciables,
los que siempre -¡que bueno!- han de estar solos.
Los amorosos son la hidra del cuento.

Tienen serpientes en lugar de brazos.
Las venas del cuello se les hinchan
también como serpientes para asfixiarlos.
Los amorosos no pueden dormir
porque si se duermen se los comen los gusanos.
En la oscuridad abren los ojos
y les cae en ellos el espanto.
Encuentran alacranes bajo la sábana
y su cama flota como sobre un lago.

Los amorosos son locos, sólo locos,
sin Dios y sin diablo.
Los amorosos salen de sus cuevas
temblorosos, hambrientos,
a cazar fantasmas.
Se ríen de las gentes que lo saben todo,
de las que aman a perpetuidad, verídicamente,
de las que creen en el amor
como una lámpara de inagotable aceite.

Los amorosos juegan a coger el agua,
a tatuar el humo, a no irse.
Juegan el largo, el triste juego del amor.
Nadie ha de resignarse.
Dicen que nadie ha de resignarse.
Los amorosos se avergüenzan de toda conformación.
Vacíos, pero vacíos de una a otra costilla,
la muerte les fermenta detrás de los ojos,
y ellos caminan, lloran hasta la madrugada
en que trenes y gallos se despiden dolorosamente.

Les llega a veces un olor a tierra recién nacida,
a mujeres que duermen con la mano en el sexo,
complacidas,
a arroyos de agua tierna y a cocinas.
Los amorosos se ponen a cantar entre labios
una canción no aprendida,
y se van llorando, llorando,
la hermosa vida."
  

Jenny es mi amiga, agradezco su amistad; y aunque en ocaiones parezca que la descuido, no es así. Como muestra, este escrito dedicado a ella, y solo a ella...

FIN 

jueves, 18 de agosto de 2011

Ataviados por los prejuicios

Raro, loco, diferente, grosero (por ser honesto), "inteligente", Jipie, borracho, marihuano, "tú que lo sabes todo", y demás etcéteras, es el catálogo de adjetivos calificativos y demás semi frases inconexas y agraviantes que le recetan a las personas que solo quieren ser si mismas. Eso sí, somos unos chingones para ver en el ojo ajeno la paja escondida y no el tronco caido y atravezado en el propio.

 Es más fácil arrastrarse que volar, eso es indiscutible. Cuando de repente te vistes de manera por así decirlo "inusual" y alguien conocido te dice: "¡qué bien te ves!", el mensaje que te manda es el siguiente: "Me agrada tu apariencia, tu ropa, esa prenda nueva y costosa que portas en este momento, el arquetipo que representas hacia mi gusto, me gusta lo que quisiera que fueras para mí, etc., etc., etcétera..."

¡Chinga'os!, tan lindo e igualmente inusual sería que dijeramos lo siguiente: "No te puedo decir que te ves bien porque siempre veo en ti a la misma persona honesta y sincera. Es más, estoy seguro(a) que en realidad tú haces ver bien todo lo que te pones..." Al menos, y por breves segundos desafiaríamos a los malditos convencionalismos.

Nos encontramos ataviados a los prejuicios y me incluyo. No por experimentarlos de igual manera, pero digamos que solo para ser solidario con todos aquellos que sientan en el fondo de su ser lo que están leyendo. El mundo en el que vivimos es uno, sí!, la vida que vivimos es una, sí!, pero no por eso debemos desperdiciarla a lo pendejo.

¿De qué nos sirve estar al pendiente de las demás personas y no ocuparnos de nuestra propia existencia? La verdad, ¿de qué nos sirve? ¿a poco el hacerlo o no, va a cambiar nuestras vidas? El mundo es bueno, la vida un poco más... ¿Porqué no agradecerlo en lugar de perder el tiempo en pensamientos inútiles?

En ocasiones me imagino futuros cataclísmicos de esos que tanto le gustan a los gringos en sus películas y que nos deparan un atróz final para todos. Si, para todos... y así como los imagino, en ocasiones los deseo: me gustaría que al igual que el cuento tonto, bíblico, apocalíptico y más bien conocido como el armagedón, se convirtiera en realidad. Imaginémoslo: Lumbre, metéoros siderales cayendo del cielo anunciando el fin de la humanidad, destruyéndalo, mejor dicho.

¿Se lo imaginan? A mi me daría mucho gusto, me parecería uno de los actos más democraticamente justos en esta tonta historia que hemos construido. Si eso sucediera en cualquier momento, recibiría el castigo "divino" con gusto. Al menos me retiraría de este universo como el ser humano que a diario me esfuerzo en ser y no como el simple mono desnudo en que se empeña en ser la mayoría de la gente que me rodea... Y si, soy diferente, loco, simple, raro... ¿qué más? Los invito a juzgarme en razón a sus prejuicios...

FIN.

martes, 16 de agosto de 2011

Aferrados a nada

Quien no entiende y tampoco comprende que su existencia por si misma es mágica, termina revolcándose cual vil puerco en el lodo de las aspiraciones falaces, de las ambiciones simples y de los intereses mundanos... -discurría Roberto después de enterarse que una exigua amistad, había optado por ese tipo opciones-.

Susana es el nombre de la susodicha exigua, extinta e insignificante amistad olvidada; hacía un par de meses que Roberto se había molestado con ella. Traiciones que parecen simples y antagónicas detonaron el hecho que para él, constituían una falta mayor: Cuando se traiciona la confianza en las palabras, se traiciona toda confianza dentro de una relación, cualquiera que sea entre personas. O somos, o no somos. No existen puntos intermedios para con nosotros los seres humanos... -fueron sus últimas palabras antes de decidir terminar con dicha amistad-.

La sociedad no es más que una verdadera marranada que nos bombardea con basura ideológica y mensajes sencillos, simples, que rayan en la más vulgar de las ambigüedades. Roberto piensa que debemos de entender que cada quien ostenta el poder ineludible de hacer lo que le venga en gana con su existencia, pero tampoco termina por comprender que la vida es más que dilapidar dicha existencia en terminologías llanas y compatibles con un edonismo filosófico barato.

De vez en cuando pregunta por Susana, se entera de primera mano de lo que está haciendo con su vida y todo porque no termina de decifrar esas miradas furtivas que ella le lanza cada que se lo encuentra o puede verlo de frente. Roberto escudriña los vacíos para no cruzar su mirada con la de ella, impugna, se opone, pero no deja de pensar dentro de su ser que debería de hacerlo y después de recapacitarlo se pregunta: ¿para qué? ¿para qué Roberto?

Susana no es mala, Roberto piensa que solo está confundida por no terminar de entender que el mundo es más que dinero, que es más que un auto último modelo o la ropa de moda que se exhibe en esos aparatosos centros comerciales caros que te invitan a gastar en lo que no necesitas y que terminan por convertirse en la mejor opción para compensar los vacíos. 

Aparte de salir con dos tipos y autoengañarse a si misma, Susana sigue pensando que su triángulo de traición la hace parecer "maquiavélica" por la actitud con que lo platica.

¡Vale madres!, si supiera jugar ajedrez o al menos se interesara por saber quién fue Juana de Asbaje o Rosario Castellanos, me cai que rectificaba su camino... ¡Y no digamos que leyera El Príncipe de Nicolás Maquiavelo!  

Roberto se engaña, se sigue engañando pensando que Susana cambiará algún día. En el fondo traiciona sus propias conjeturas acerca de permitir que sea para si misma lo que desee ser para si misma y también porque en el fondo de su ser, espera un final feliz como esos que solo suceden en las películas "joligudenses".

En ocasiones su razonamiento lo invade, Roberto acepta las realidades y recuerda la vez en que le pagó a una señora un jugo de naranja, ¿cuánto le debo? -preguntó Roberto- siete pesos... Él le dió doce pesos a la señora, esperó que ella  lo corrigiera y al percatarse que no lo hizo y se embolsó rápidamente el dinero y decirle, "gracias", se dijo así mismo: ¡Qué lástima!, por cinco pesos... ¡Qué desilusión! -Eso mismo piensa de Susana, pero recordémoslo: solo cuando su razonamiento lo invade...

¿Porqué nos aferramos a nada? -se pregunta y piensa Roberto- Así deberíamos de pensar y preguntarnos siempre.

FIN

martes, 9 de agosto de 2011

Apegados a lo irreal

Todo cuanto existe en esta sociedad es fingido, adulterado y simulado; pensaba hacia sus adentros Damián. La noche anterior había convivido con varios de sus amigos, o mejor dicho, compañeros de trabajo y la resaca que experimentaba en esos momentos, solo le daba para pensar en un buen trago que aliviara los síntomas propios de quien se ha excedido en los excesos del alcohol.

Cada quien le da sentido a su vida como puede, pero ¿porqué no hacerlo leyendo un buen libro o viendo una película chingona? 

Damián es un tipo práctico que no se clava en pensar más allá de su propia existencia, le molestan las personas que de una u otra manera buscan a toda costa la aprobación de los demás y que aparte intentan desacreditar a otras por medio de comentarios pendejos casi salidos de una vulgar telenovela; también le encabrona que la gente trate de despertar sentimientos autocompasivos en uno que otro comentario que hacen para conseguirlo. Qué güeva, neta...

Si la gente no se clavara tanto en ver lo que hacen los demás, comenzarían a liberarse de ese maldito apego a lo irreal. Pero bueno, al menos el que no hablen de uno equivale a ser peor que hablen mal de uno...

Todas esas reflexiones las concebía días después de dicho convivio y más propiamente por haberse enterado de los comentario hechos hacia su "alcoholizada persona": "que si estaba muy pedo", "que si tomó demasiado", "que si así se iba a ir", "que si..." ¡Pinche gente! Si no hubiera tomado, hubieran dicho que qué mamón y aburrido, es más ¿pa' qué compraron alcohol? ¡jah! El que toma vino, se emborracha, ¿o no? Jojo.

¡Qué mamadas!, neta que eso sucede por alimentarse de telenovelas, reality's show, futbol, revistas de chismes, más pendejas telenovelas, programas de chismes de la farándula y música de esa plagada de letras pendejas y atiborradas de sentimientos inútiles. Para la otra mejor me meto en la cantina de peor reputación, de esas mal llamadas de "mala muerte"; al menos ahí los borrachos entran para encontrarse con sus propios demonios y para fraternizar con los de los demás, ¡oh, sí!

jueves, 28 de julio de 2011

El país de los locos

En el país de los locos todo se encuentra al revés, nada tiene sentido:

En este país no existe la televisión; bueno, si existe, pero solo ostenta un canal que transmite todo el día estática y de vez en cuando unas líneas horizontales y de colores que emiten un "piii..." que no deja de escucharse todo el tiempo (bueno, solo deja de escucharse cuando se le apaga). Sus habitantes ven demasiasdo divertido el aparato porque les hace imaginar un sin fin de variados elementos y demás cosas.

Los políticos en este país son demasiado sensatos. Llevan a cabo sus actos de campaña en un completo silencio y hermetismo. No gastan un solo peso y no emiten ni una sola palabra, así qué, olvídense de promesas y demás situaciones enajenantes que solo sirven para maldita la cosa.

En el país de los locos no existe la riqueza, los residentes del mismo decidieron que dicha situación "socio-económica", carecía de sentido y era igual de insultante que la pobreza, así que decidieron erradicarla de su patria... ¿Cómo? ¡Están locos! Nosotros no, y por lo tanto, no debemos interesarnos en las formas y los porqué.

Todos dentro de esta nación, tienen su lugar y sentido. A fin de cuentas la palabra "loco" proviene del latín "locus" que significa "sitio" o "lugar". Eso es de las pocas cosas que tienen "sentido" en este país extraño para nosotros. A ellos nadie les ordena lo que tienen qué hacer o como deben de actuar... ¿Esto último sigue teniendo "sentido" para nosotros? Bueno, lo importante es que locos, como son; aparte son libres y eso constituye uno de los mejores y más grandes de sus logros.

Los niños son libres de hacer lo que desean, no van a la escuela y se les permite, a ellos mismos, que sean para sí mismos sus propios maestros y de paso, terminen por enseñar a sus padres y demás adultos a recordar que también poseen imaginación y creatividad en cualquier momento, constante e invariable. Esta práctica se ha convertido en casi una ley, no escrita, por supuesto, y que se mantiene inmutable e inamovible. Es de las pocas cosas que se permite llevar a cabo en todo momento y en todo tiempo dentro del país.

El país de los locos es ingente. Enchido de toda la variedad concebida por nuestra imaginación y con muchas, muchas cosas más que no terminaría por describir en este cuento. A la entrada de sus límites geográficos, se encuentra la siguiente leyenda de bienvenida:

"ESTE ES EL PAÍS DE LOS LOCOS. SEAN TODOS BIENVENIDOS Y NO EXPERIMENTEN ESTUPEFACCIÓN ALGUNA, AQUÍ TODO ES POSIBLE. SOLO NO PIENSE, ACTÚE Y LLEVE A CABO LO POSIBLE POR SEGUIR SIENDO FELIZ. PRECAUCIÓN: ¡PERMITIDO PENSAR MÁS ALLÁ DE "LA RAZÓN" Y DE TODO LO IMPUESTO!".

FIN

domingo, 24 de julio de 2011

Dios y "El Calabozo"

Basado en un hecho real:

El sol despunta en la mañana de una pequeña comunidad mexicana del estado de Guanajuato, Pénjamo para ser exactos y su nombre, "El Calabozo". Los hechos se sucitaron la noche anterior, o más bien, en la madrugada de hoy. Por cierto, esto es un cuento y como tal, se escapa de cualquier anacronismo: hoy puede ser ayer y mañana hoy.

Las pequeñas asesinadas podríamos decir que se encuentran en el cielo... ¡Pfff! Lo cierto, es que fueron brutalmente asesinadas, sí, así de simple y real, . Dos pequeñas vidas fueron extinguidas gracias a la estulticia e ignorancia de un grupo de seres humanos que optaron por su fe, por sus creencias y no por la razón que se supone debería de gobernarnos.

Aquí los detalles: 7 meses de nacida ostentaba la primera de las víctimas, la segunda, 13 años de edad. El "diablo las poseía", según la autora material e intelectual del crímen que se encontraba rezando, cuando la menor de las víctimas comenzó a llorar. Esa fue la chispa que encendió la mecha que después detonó la peor de las explosiones que puede llevar a cabo un crímen: INGNORANCIA CONCEBIDA POR EXALTACIONES RELIGIOSAS. ¡Puta madre! Los niños no tienen la culpa de nada y entiéndase como nada, lo que realmente somos, queremos o aparentamos ser en este perro mundo esculpido por las apariencias.

Cuerdas y piedras para la mayor de las víctimas, machetes para destazar a la pobre nena de 7 meses de nacida y así silenciar el llanto que la vieja asesina y pendeja concebía como una interrupción diabólica de sus pendejos rezos y alucinaciones por creer haber reencarnado a la "Virgen de Fátima"... ¿Quién putas es esa virgen? (¡!) (Se pregunta el autor de estas líneas y con "todo respeto").

Eso no fue lo peor, 9 adultos, integrantes de la misma familia, participaron en el atróz crímen. Todos bajo la orden de la demente matriarca religiosa. Todos, bajo el pendejo concepto de "asesinar" a "lo malo" con "lo bueno"... ¿Qué putas es bueno y qué putas es malo? ¡Maldita ignorancia!

Dios, así como el Demonio, habitan dentro de nosotros. "El Calabozo", somos todos y no quiero preguntar "¿quién les dará tregua?" ¡no!

Como seres humanos que somos, como seres maravillosos que somos, ¡no demos tregua a tales entelequias! ¡compartamos! ¡abramos nuestras mentes! ¡existe algo más! ¡hay algo más! ¡Descubrámoslo! ¬_¬'

FIN

jueves, 21 de julio de 2011

La pata del dinosaurio

La prehistoria terminó hace mucho tiempo -explicaba el gurú a sus discípulos-. Dentro de esa etapa de la historia o vida y de lo que denominamos como "nuestro" planeta hoy en día, existieron seres vivos de todas formas y colores; a la mayoría de ellos la denominamos en tiempos por así decirlo, "modernos", como dinosaurios. Los dinosaurios habitaron el planeta durante 160 millones de años hasta que se extinguieron.

¿Alguien me puede decir lo que sucedió con ellos después de su "extinción"? -preguntó a sus discípulos, pero nadie se atrevió a contestarle y prosiguió después de unos segundos de silencio-.

Los dinosaurios, al igual que los demás seres vivientes de esos tiempos remotos al extinguirse, solo terminaron alimentando a la maravillosa aventura que hoy en día llamamos vida y de la cual gozamos en este preciso momento. Todos los seres vivientes de esa época, al morir, terminaron por desintegrarse en pequeñas partículas que alimentaron la tierra, el agua, el viento y todo el hábitad constituido anacrónico y perpetuo por sí mismo. -Proseguía el gurú ante la mirada cada vez más absorta de sus discípulos-.

Como verán, la vida se abre camino por si misma, nadie ni nada puede detenerla y al transcurrir del tiempo evoluciona con la evolución misma para seguir creando seres cada vez más maravillosos. Lo que ayer fue, sigue vigente hoy en día en nosotros y dentro de nosotros y como "nosotros", entendamos el todo... -En este momento el gurú fue interrumpido por discrepancias e interrogantes de uno de sus discípulos-.

Maestro, no es mi deseo interrumpirlo o contradecirlo, ¿pero qué tiene qué ver todo lo que nos está diciendo con la pregunta acerca de Dios que le formulamos en un principio?

No es interrupción y no tengo porqué molestarme mi querido discípulo, al contrario -contestó el gurú y prosiguió-: si les he platicado todo ésto, es solo para que sepan que dentro de si mismos y dentro de todos nosotros mismos, habita una pata de dinosaurio. Esa pata de dinosaurio se extinguió a la par de su dueño hace mucho tiempo y no encontré mejor y más simple ejemplo para explicarles su pregunta acerca de Dios.

El Universo que habitan en este momento es totalitario, dentro de él no existe el tiempo, no existe el pasado, tampoco el presente y tampoco el futuro. El Universo es un todo que se acapara así mismo e incluye a todos nosotros. Dentro de él no existe tampoco la vida, tampoco existe la muerte. El Universo lo es todo y nosotros formamos parte del mismo: aquí, en este momento presente, ayer, mañana, siempre... -Teminó el gurú su clase del día-

Dios lo es todo y nosotros también. Dios habita dentro de nosotros y por lo tanto, somos parte de él y él, parte de nosotros. Quien no termine por entender esta simple premisa, mañana seguirá haciendo la misma pregunta y dudará de la más valiosa creencia que se traduce en creer en sí mismo. Vayan en paz, descansen, mediten, agrdezcan un día más de vida y compartan sus conocimientos, no hay más. La clase a terminado... -Éstas fueron sus últimas palabras al respecto-.

FIN

viernes, 15 de julio de 2011

Las sombras de siempre

Me despierto, apago el despertador y preparo la ropa que he de ponerme en el momento. No me gusta decidir dicho incidente desde la noche anterior, ¿para qué?, ese momento lo utilizo para analizar brevemente lo que hice durante el día. ¿Para qué estropear tales reflexiones en nimiedades simples y boberías nefastas? "¿Qué me pondré mañana?", ¡Patrañas!

¿A poco no se pierde tiempo y se matan neuronas en balde con esos simples pensamientos que tal parecen "inofensivos"? Mejor me los ahorro y los invierto en algo más, (por así decirlo) en algo más efectivo para así darme cuenta de lo que sucede a mi alrededor y en mi interior que es más importante.

Mentiría si no dijera que cometo tonterías a diario; pendejadas de diferente y distintas categorías... y todo por no terminar de dominar al cabrón ego que se encuentra allí, dentro de uno mismo y a la espectativa, siempre listo para boicotear "el buen comportamiento" que uno desea llevar a cabo.

Al salir y "encender" el auto, solo llevo dentro de mi consciencia el hecho de llegar con bien a mi destino: lidiar con tráfico, con más tráfico y con uno que otro ser inconsciente que maneja del nabo. No importa, el día ya sea lluvioso o soleado, no deja de ser día, uno nuevo que estoy viviendo.

La carretera se convierte en un manicomio de gente que tiene prisa y solo quiere llegar lo más pronto posible a su destino... ¿Para qué? No lo sé, solo los miro como a sombras de mis peores momentos, de cuando me encuentro de igual manera atrapado en situaciones que rebasan mi realidad y que por lo mismo me encabronan y terminan por estropear mis mejores intenciones y bueno, al menos recapacito en ello y hago lo posible por no caer en esa maldita monotonía que comparto con todos aquellos que critico en este preciso momento.

Llegando al trabajo, encuentro lo mismo: seres dominados por la frustración, dominados por la mediocridad de querer "ser algo" y sin aplicar el mínimo esfuerzo por conseguir lo que se desea... y claro está, no todos, siempre existen las excepciones, lo reconozco, pero a fin de cuentas: sombras, solo sombras...

Mi vida es colorida, o procuro que así lo sea para que no se convierta en algo monocromática; me esfuerzo
un poco porque algo dentro de mí me dice que no puedo convertirme en un ser gregario simple y vulgar. No quiero ser una sombra, no deseo convertirme en una de ellas: Las sombras de siempre, las que siempre veo. Bueno, desde mi propia perspectiva y haciendo uso de la palabra "siempre" que detesto por considerarla "totalitaria"...

FIN

miércoles, 13 de julio de 2011

El aislamiento de los incomunicados

¿Hasta qué punto se encuentra una persona "incomunicada"? ¿Hasta qué punto tiene sentido la palabra "aislamiento"? Si nos ponemos a pensar detenidamente en el significado de dichas palabras, ¿qué puede llevar entonces a una persona a pensar que esas dos palabras necesariamente tienen relación? ¿La vida tiene sentido? ¿No podríamos estar equivocados al darle sentido a las palabras que precisamente hemos inventado para darle sentido a nuestras vidas? ¿Qué es la verdad?

La vida no es más que una interminable sucesión de soledades, ¿acaso no llegamos a esta vida y a este mundo, solos y paridos en la oscuridad de un útero materno y a todas luces carente de "colores"? ¿Hasta qué punto comenzamos a desarrollar prejuicios acerca de lo que significa estar comunicados, incomunicados, acompañados ó aislados? ¿De qué manera morimos? ¿Qué es la mentira? ¿Qué color tienen entonces los colores que vemos cuando nosotros precisamente los hemos inventado y dado los nombres a cada uno de ellos? ¿Acaso no cabe la posibilidad de que nos engañemos a nosotros mismos? ¿No estaremos equivocados?

A mi me encanta vivir... ¿Porqué hago tal afirmación? ¿Has entendido? ¿Sí? ¿No? ¿Entiendes o no entiendes entonces? ¿Me has entendido? ¿Qué quiero decir con esto? ¿Sabes a qué me refiero? 

¿Demasiadas preguntas? Faltan muchas y en este espacio no tendrían cabida. Vivir "solo" no necesariamente significa estar aislado; comprendo, entiendo y por lo mismo, me encuentro en la mejor disposición para seguir comprendiendo... ¿Qué? ¡No lo sé! ¿Me puedes instruir al respecto?

Mi mejor amigo en este momento es incomprendido porque vive "solo", por lo tanto, se encuentra "aislado". Yo vivo con él en este momento presente, la sociedad dice que soy igual a él... No lo creo, por simple lógica y sentido común, le hago compañía y ya somos dos, rompemos el esquema, así de simple.

¿Quién estando en compañía de "otros" se siente realmente acompañado? ¿Quién de los que leen esto no se sienten aislados en compañía y rodeados de esos mismo "otros"? ¿Qué queremos? ¿Qué deseamos? ¿Quién me puede decir que me encuentro equivocado? ¿Quién sabe si tengo la razón? ¿Quién?

El verdadero aislamiento y la verdadera soledad, es la que experimentan todos aquellos que no saben y no han aprendido a convivir consigo mismos...

FIN