Debemos reconvertir todo lo que nos han enseñado: Planta un hijo, tén un árbol, lee un pinche libro...
Mostrando entradas con la etiqueta Personal. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Personal. Mostrar todas las entradas

viernes, 20 de enero de 2012

Mis verdaderos buenos deseos

Ya casi se termina el mes de enero, el tiempo es efímero y relativo. Recuerdo que el 2011 se esfumó como un billete de $500.00 pesos después de utilizarlo para comprar cualquier chuchería. En ocasiones pienso que la mejor manera de ver perder el tiempo, es introduciendo cualquier alimento en el microondas, programar el tiempo necesario para calentarlo y distraerse en cualquier otra tarea para después volver a mirar los números en conteo descendente y saber que en menos de nada, han transcurrido: 2, 3, 4, 5 o los minutos necesarios y previamente programados en el aparato.

Es curioso, pero así como aprendimos a calcular los periodos de tiempo en que las distintas estaciones del año nos manifiestan el grado de temperatura que tiene nuestro planeta al girar alrededor del sol, también hemos olvidado que somos una ínfima partícula en expansión dentro de un Universo en constante movimiento: no somos nada.

Así como aprendimos dichos cálculos, también nos inventamos realidades alternas para resistir y tolerar nuestra triste realidad de vacíos simples y a la vez complejos: nos inventamos dioses, nos autodefinimos como seres humanos, inventamos términos a nuestra conveniencia y todo lo necesario para autosatisfacernos en esta simple aventura de movimiento y expansión sideral. ¡Vaya!, hasta fuimos capaces de mantener un equilibrio sin quererlo: somos buenos y malos a la vez y en la medida necesaria para sentirnos bien con nosotros mismos.

Así han transcurrido los días de mi vida: termina un año, comienza otro... termina uno, comienza otro y así sucesívamente como un frenesí de movimientos circulares y viciosos...

La vida es simple, considero que es tan simple que terminamos por corromperla. Inconscientemente la vivimos esperando que transcurra lo más rápido posible y comenzamos un nuevo periodo esperando que con prontitud y celeridad avance... enero (pagar deudas), febrero (que bueno que ya terminó enero), marzo (comienza el calorcito y las vacaciones), abril (vamos a mitad de camino), mayo (¡Puto calorón!), junio (malditas lluvias y bochorno), julio (a mitad de camino), etc., etc., etcétera...

Llegamos a fin de año para celebrar las fiestas necesarias y congratularnos en la época que nos ocupa en recetarnos buenos deseos sin darnos cuenta que con nuestras aceleradas actitudes por ver transitar al tiempo lo más rápido posible; perdimos lo verdaderamente importante: nos mantuvimos alejados los unos a los otros y, lo peor, alejados de nosotros mismos. ¡Traición!, ¡traición!... ¡Vah! ¿A quién le importa?

No odio que se termine un año con el último mes del mismo llamado diciembre y mucho menos odio a la navidad. Lo que odio, es que la gente con la cual conviví durante 365 días constituídos en 12 meses, se abran un espacio dentro de los espacios que compartimos durante el mismo lapso de tiempo y me deseen así porque sí, y con simples y vulgares palabras: "buenos deseos" (cuando en los meses anteriores, su comportamiento fue inversamente proporcional a las palabras que se utilizan para seguir llevando a cabo un simple acto obligado porque la sociedad así lo dictamina...) ¡Patrañas! ¡hipocresía! ¡falsa retórica!

¡Feliz año nuevo! ¡feliz comienzo de una nueva era! ¡voluntad para ser noblez! ¡congratulaciones por seguir vivos! ¡honor! ¡dignidad! ¡sentido de la justicia! Y al menos, en lo que me corresponde, la promesa necesaria para seguir siendo la misma persona que conocen en el tiempo vivido y por seguir viviendo. En evolución y mejorías constantes... ¡Salud! 

Porque esos, son mis verdaderos buenos deseos...

   

miércoles, 26 de octubre de 2011

La verdad es solo una mentira más

¡Prístino, original, simple hasta la nimiendad! Así debería ser nuestro comportamiento, de esa manera deberíamos de conducirnos cada día de nuestras vidas porque la verdad, es solo eso, una palabra hueca que ha perdido su sentido e invade los terrenos de lo falaz. Los embusteros gobiernan a éste mundo y el combustible de su andar, es alimentado por la gente ingenua y cobarde por no hacerse respetar.

Vale más una palabra comedida y engañosa, que cualquier hecho contundente; importa más una apariencia hipócrita, disimulada y maquillada, que una realidad objetiva en la búsqueda de la singularidad. La mayoría de las personas solo buscan la aprobación del otro, del otro, siempre del otro y sin importar la falta de respeto que se comete en contra de esa divina individualidad con la llegamos a este planeta.

Sé que no puedo cambiar al mundo, pero a la vez estoy seguro de que no pierdo nada con intentarlo. En ocasiones es más prudente guardar silencio ante la estulticia y evidente busqueda de aprobación de la gente que nos rodea. ¿Quién no se ha sentido incómodo ante la plática de un conocido que opina mierda acerca de cualquier asunto (sin argumentos sostenibles de por medio) y se sabe de antemano que sería una pérdida de tiempo el intentar mostrarle otra ruta, otro sendero?

El silencio es una buen recurso para zafarse, al menos para la gente que se da cuenta de que dicho silencio es insultante por evidente, pero que termina por ser a fin de cuentas, eso mismo: solo una simple salida que lleva a ningún lado.

Tratar de explicar con calma cualquier situación que nos atañe y nos repercute negativamente en la cotidianeidad de la vida que vivimos como seres humanos, resulta igual de ingente. Todo mundo tiene prisa, nadie contempla la calma y mucho menos la quietud necesaria para escuchar algo más allá de lo que una sociedad insulsa nos ha inculcado hasta el tuétano. Es preferible seguir a toda prisa y hacia ningún lado, que detenerse a reflexionar con toda sinceridad para aceptar que en el fondo somos seres quejumbrosos y por lo mismo patéticos.

Bajo estos términos es difícil cambiar las cosas y la verdad, creo que ya sobre-volé esa etapa quijotesca en que quería cambiar al mundo, textual y mágicamente. Diría un gran filósofo griego que si se quiere realizar dicha tarea, debemos comenzar a cambiarnos a nosotros mismos; pero en el país donde vivo, los filósofos de cualquier especie no alcanzan para explicarle a la gente que somos algo más allá que simples monos desnudos.

Hoy, por extrañas razones (motivadas por el comportamiento de gran parte de las personas que me rodean, no todas, que quede claro), recordé a Charles Bukowski y a una de tantas de sus frases heredadas para la posteridad:

"Al carajo con la verdad. El estilo es más importante: cómo hacer una por una cada cosita."

Tómese este escrito como el andar de una de esas "cositas" por hacer y ya de paso, como un tributo a la sobriedad que puede contener tanta crapulencia dentro de un mal llamado "poeta maldito"... ¡Salud!

FIN

viernes, 14 de octubre de 2011

Sexo, Dios y el Diablo

"Sexo, Dios y el Diablo", palabras subjetivas y como tal, relativas, propias, peculiares dentro de la intrínseca psique humana. No entiendo el porqué de que estas tres palabras se rebelen como un llamativo aparador para llamar la atención de los incautos.

Dios, es y constituye un antagonismo sobre el Diablo y visceversa, el cambio de los factores no altera el producto; dictaminan a fin de cuentas, una férrea lucha y conclusión matemática que deja descobijado a un pobre incauto llamado Ser Humano.

El Sexo ejemplifica el siguiente factor que llama la atención y nos atrae de manera inherente... ¿Quién no piensa en él? Ó al menos en su sano juicio: "¡¿Quién no piensa en él?!" (Y no supongamos que un monje budista se escapa ante tal realidad). ¡Todos somos humanos!

Nosotros, los Seres Humanos, somos como cucarachas ignorantes y edonistas a la búsqueda de nada. Nos encanta vibrar entre deseos, de un lado y otro, entre el bien y el mal, entre lo malo y lo bueno y sin detenernos a recapacitar que simplemente nos encontramos a la mitad de una lucha entre dos seres titánicos y a todas luces imaginarios... ¿El Sexo es malo ó es bueno?

Personalmente considero que puedo cambiar de opinión en el momento que lo desee y lo quiera. ¿Por qué no he de poder hacerlo si la materia misma de lo que estoy hecho puede cambiar bajo las leyes de la física y que gobiernan este Universo para convertirse en líquidas y/o gaseosas a su gusto y conveniencia? (Según se necesite).

Dios no es mas que un verbo que conjugamos yo, tú, él, nosotros, ustedes, ellos... entre conjugaciones abstractas... ¿Y con el Diablo? ¿Qué sucede? ¡Es lo mismo!, pasa lo mismo. Solo conjugaciones de verbos entre pronombres personales engañados y convencidos por un ente u otro, según la creencia y el caso.

No lo sé, me encuentro en medio de este par de granujas incongruentes y güevones. Se olvidaron del Sexo, entre su lucha y su conflagración para saber quién se queda con nosotros, se olvidaron de ello. Cuando se dieron cuenta, estimaron con uno y otro de nuestra misma especie, una especie de complot para convencernos de que tal "acto" es "bueno" o es "malo"...

Según mi experiencia y muy personal, el Sexo me conlleva como herramienta para un sin fín de motivaciones que me transladan a algo que escapa de lo bueno y lo malo. Puede ser bueno, puede ser malo, ¿quién lo sabe? Yo lo sé, porque al llevarlo a la práctica, me doy cuenta de que el Diablo es bueno, Dios es malo (¡nada cambia!) y yo decido porque al final de cuentas disfruto de la libertad que me otorga la individualidad que se les escapó por estar disputándonos como en un juego de azar.

El Sexo es como una naranja cuando la comemos, para algunos es agria y amarga, para otros es dulce y acaramelada. La naranja no tiene la culpa y tampoco nadie se encuentra errado o en lo correcto. Una naranja es redonda, nadie puede discutir lo contrario y eso, eso es una realidad que se escapa a cualquier tipo de razocinio...

FIN

domingo, 2 de octubre de 2011

Tiempos violentos

La mañana es fresca, el agua de la regadera es más fría de lo acostumbrado; ése es el termómetro natural que utiliza para descifrar temperaturas ambientales al sentirlas en su cuerpo cada mañana, debajo de la ducha.

El aire fresco al abrir la puerta para encender el auto, constituye la siguiente y monótona etapa de un nuevo día, y claro está, el disfrute necesario de sentir dicho aire fresco frente a su rostro para sentirse vivo, para sentir que la noche anterior que deslumbró en sueños, era solo eso, solo sueños.

La vida en ocasiones y más que en ocasiones, significa un sinfín de definiciones que dan sentido a una o más personas a la búsqueda de nada; a algo parecido a un pescado en estado de descomposición y con los ojos bien abiertos. También existen quienes la miran de la manera contraria, soñadores que terminan fantaseando en demasía y sin poner en práctica sus sueños.

Una mariposa suicida atraviesa la carretera a la espera de chocar contra el parabrisas de un auto y así mismo, ejemplificar con su acto, una metáfora desabrida de lo que sucede en este perro país en donde su puta realidad (junto con la justicia y de la mano) se han tomado unas vacaciones indefinidas.

Aquí pasa de todo y a la misma vez no pasa nada. Ayer asesiné a dos arañas y los grillos brincan alegres acompañados de una plaga que han creado para sí mismos y con mi ayuda; dos depredadores naturales ya no los persiguen. Un candidato a la presidencia municipal de no sé dónde, se prepara para bombardear con promesas a toda una horda de incautos parroquianos.

La vida sigue su curso, huele bien, pero a la vez apesta (¡!), todo depende de cómo se vea, o en el caso de este escrito, se pueda oler. En las escuelas no enseñan nada, excepto a callar, obedecer y eso, en realidad no es aprendizaje. Los árboles se doblan en ángulos de 45 a 38 grados, supongo, por el viento que arrecia sobre ellos.

Las golondrinas no tienen memoria, lo he comprobado. Podrán emigrar miles de kilómetros a la búsqueda de climas calurosos y propicios para su desempeño natural y regresar después, pero son incapaces de encontrar la salida de una jaula con las puertas abiertas en dónde se han metido; hasta parecen humanos.

Hoy no leí el periódico, tiempos violentos atiborran la realidad de este país hermoso. A cambio, decidí escribir este escrito sin sentido, anecdótico y atiborrado de incongruencias. A fin de cuentas, de eso se trata la vida… ¿No lo creen?

FIN

sábado, 3 de septiembre de 2011

El autoengaño por lo atractivo

El mundo es fálico, todo lo que se maneja dentro del mismo así lo es. Mantenemos la falsa idea de que la belleza o el concepto que entendemos por la misma, no va de la mano con la inteligencia. ¿Qué es la belleza? Un concepto, ¿qué es la inteligencia? Otro concepto... Entonces, ¿porqué dos simples conceptos se distancias demasiado el uno del otro?

¿Cuántos de nosotros nos consideramos realmente atractivos o "bellos"? ¿Cuántos de nosotros entramos en ese concepto inculcado por una sociedad  a todas luces materialista, egocéntrica y consumista? Podríamos decir que todos somos "bellos" bajo el aspecto de lo abstracto, pero no olvidemos que desde que nacemos, se nos inculca una aberrante complacencia por todo aquello que solo muestra su envoltura.

Al mundo lo motiva y mueve el dinero, el dinero es fálico y es así porque en realidad los hombres lo dominan a su conveniencia y antojo. La sociedad es machista y todo lo que nos venden es motivado por el sexo: "Trague, compre, venda, regale"... si usted no hace esto, usted es nadie, usted es más o menos lo mismo que nada.

Las personas "físicamente atractivas" o que entran en el concepto de la belleza, regularmente son imbéciles, bueno, como en todo, existen las excepciones, pero seasmos honestos, en su mayoría así se maneja toda situación relacionada a este escrito.

No sé, pero mi experiencia me dice que así es, ejemplo: 1.- Una niña bonita llega a una empresa a pedir trabajo, no sabe nada. Quien la entrevista se da cuenta inmediátamente de "sus cualidades" físicas y no duda en darle el trabajo para solventar futuros intereses sexuales. 2.- Llega un a mujer físicamente no agraciada o fea (bajo el concepto que venimos manejando) y con todas las credenciales que la acreditan para sustentar el puesto a ocupar, no es aceptada. La misma persona encargada de las entrevistas le da las gracias y en el mejor de los casos, le vende la falsa idea de que se "comunicará con ella en un futuro inexacto".

Honestamente siento lástima por aquellas mujeres que se dejan dirigir y controlar en este mundo fálico y dominado por los hombres. ¿No se dan cuenta ó simplemente se hacen pendejas para conseguir intereses materialistas y económicos? En lo personal, prefiero un gracias honesto y sincero por parte de una gordita de cantina al tratarla como lo que es, una mujer, y no por cualquier (amiga o conocida), "vieja bonita" que prefiere un regalo caro a una caricia o un trato caluroso, honesto y sincero.

Estamos de la chingada, el autoengaño por lo atractivo gobierna a este perro mundo... ¿Qué hacer al respecto?

FIN

jueves, 18 de agosto de 2011

Ataviados por los prejuicios

Raro, loco, diferente, grosero (por ser honesto), "inteligente", Jipie, borracho, marihuano, "tú que lo sabes todo", y demás etcéteras, es el catálogo de adjetivos calificativos y demás semi frases inconexas y agraviantes que le recetan a las personas que solo quieren ser si mismas. Eso sí, somos unos chingones para ver en el ojo ajeno la paja escondida y no el tronco caido y atravezado en el propio.

 Es más fácil arrastrarse que volar, eso es indiscutible. Cuando de repente te vistes de manera por así decirlo "inusual" y alguien conocido te dice: "¡qué bien te ves!", el mensaje que te manda es el siguiente: "Me agrada tu apariencia, tu ropa, esa prenda nueva y costosa que portas en este momento, el arquetipo que representas hacia mi gusto, me gusta lo que quisiera que fueras para mí, etc., etc., etcétera..."

¡Chinga'os!, tan lindo e igualmente inusual sería que dijeramos lo siguiente: "No te puedo decir que te ves bien porque siempre veo en ti a la misma persona honesta y sincera. Es más, estoy seguro(a) que en realidad tú haces ver bien todo lo que te pones..." Al menos, y por breves segundos desafiaríamos a los malditos convencionalismos.

Nos encontramos ataviados a los prejuicios y me incluyo. No por experimentarlos de igual manera, pero digamos que solo para ser solidario con todos aquellos que sientan en el fondo de su ser lo que están leyendo. El mundo en el que vivimos es uno, sí!, la vida que vivimos es una, sí!, pero no por eso debemos desperdiciarla a lo pendejo.

¿De qué nos sirve estar al pendiente de las demás personas y no ocuparnos de nuestra propia existencia? La verdad, ¿de qué nos sirve? ¿a poco el hacerlo o no, va a cambiar nuestras vidas? El mundo es bueno, la vida un poco más... ¿Porqué no agradecerlo en lugar de perder el tiempo en pensamientos inútiles?

En ocasiones me imagino futuros cataclísmicos de esos que tanto le gustan a los gringos en sus películas y que nos deparan un atróz final para todos. Si, para todos... y así como los imagino, en ocasiones los deseo: me gustaría que al igual que el cuento tonto, bíblico, apocalíptico y más bien conocido como el armagedón, se convirtiera en realidad. Imaginémoslo: Lumbre, metéoros siderales cayendo del cielo anunciando el fin de la humanidad, destruyéndalo, mejor dicho.

¿Se lo imaginan? A mi me daría mucho gusto, me parecería uno de los actos más democraticamente justos en esta tonta historia que hemos construido. Si eso sucediera en cualquier momento, recibiría el castigo "divino" con gusto. Al menos me retiraría de este universo como el ser humano que a diario me esfuerzo en ser y no como el simple mono desnudo en que se empeña en ser la mayoría de la gente que me rodea... Y si, soy diferente, loco, simple, raro... ¿qué más? Los invito a juzgarme en razón a sus prejuicios...

FIN.